Es temprano y es fin de año. Me miro en el espejo, me observo en esa foto que me sacaron cuando hice el concierto online durante la pandemia y me siento orgulloso, me siento fuerte, me siento con alegría de haber podido hacer algunas cosas en medio de este desorden. Soy un convencido de que los grandes cambios provienen del caos, de la ruptura de viejas estructuras y de saber cómo avanzar cuando todo indica que es casi imposible.
No quisiera entrar a enumerar lo que ha sido este tiempo para todos, pero sí destacar que está envuelto -aún- de un valor único, de una posibilidad hermosa que se nos regala para repensar muchísimas cuestiones de nuestra forma de ser, de nuestro accionar, de nuestros objetivos. Si todo este tiempo de quietud no ha servido para mirarnos por dentro ¿entonces para qué? …
No soy de los que se queja, de hecho, detesto la queja, prefiero la resolución y continuar el camino. Y eso hice, eso hicimos. Mediante estas palabras simplemente quiero abrazarlos y felicitarlos por haber atravesado este año de la mejor forma que pudieron encontrar. Quiero creer que vienen tiempos mejores, pensemos así, que será mejor y nos dará alivio.
Les agradezco desde mi alma el apoyo y el cariño que me han brindado en estos tiempos revoltosos. ¡Gracias! Como siempre les dije; jamás daré por sentado la presencia de ustedes en mi vida.
Feliz año nuevo.

Nicolás Manservigi