Esa es la vereda de la casa de mi familia en Tucumán, de mi casa de siempre; y estoy apoyado en un auto viejo que tenía papá, su "ford falcon color azul" y me acuerdo que mi hermana menor, Valentina, me hacía posar cual modelo para practicar sus primeras tomas. Pensar que el año está terminando y que pasaré las fiestas con ellos me hace muy feliz. Luego de muchos años me puedo tomar varios días para volver a mi casa, para sumergirme en una especie de nostalgia feliz... Qué importante es volver siempre a esas personas o esos lugares donde uno ha sido tan amado.
Ya me voy despojando del 2019 y estos días luego de haber terminado con los conciertos y otros compromisos de trabajo, el cuerpo se me afloja, hay una pequeña tos dando vuelta, algún que otro dolor y esas cosas que hace el cuerpo cuando le decimos que ya puede descansar, que ya no hay tantos horarios, que ya no hay que responder a tal cosa... Y en esta liviandad siento que mi corazón ya no está en Buenos Aires sino en el norte, donde pronto podré estar. Pero, como siempre digo, a veces el alma llega antes que el cuerpo a los lugares donde desea estar.