Todas las cosas tienen su tiempo y sus procesos, sus paréntesis... Incluso lo que sentimos, lo que vemos, lo que tocamos y abrazamos. Yo sé que habrá una mañana donde todo va a reverdecer, donde la semilla se rompe, donde la mirada se aquieta y se torna contemplativa y serena. Habrá un tiempo donde las palabras se hagan canción, donde el abrazo sea más fértil y la tierra deje de esperar a que nos acordemos de ella. Habrá un tiempo para todo porque así son las cosas, así es el destino y ninguno de nosotros está al costado, sino en el centro, como todo ser importante.
La paciencia, la empatía y la fe harán que todo vuelva a reverdecer.