Esa es una palabra importante, porque tiene siglos encima y porque se la repite a menudo. Pero siento que la mayoría de las personas la asocian a algo que está afuera de uno (universo, Dios, guías) y para mí la FE es algo que está dentro, que se puede cultivar y que puede crecer.
Mi propia fe tiene que ver con mis más íntimos deseos, con mi fuerza de voluntad y con la pasión, con el amor hacia algo.
Yo tengo fe -y creo fervientemente en mí- y acepto todo lo que la vida me quiera dar.
Fe en el camino, fe en mi canto, fe en lo que vendrá.
Voy hacia eso agradecido y consciente de lo que deseo para que se haga realidad.
Todo se conquista, así como el amor o la felicidad. No creo en la suerte, creo en la conquista diaria de las cosas que uno quiere, por eso tengo fe -mi propia fe- en que todo trabajo tiene sus frutos.

Confíen en ustedes y van a ver cómo ese deseo se cumple; pero trabajen, conquisten el logro. De esa manera todo tiene un sabor más dulce y triunfante.

/Autor: Nicolás Manservigi